Buenos días,

– Jesús Martí, Director general del Instituto Valenciano de la Juventud

– Rosa Molero, Directora General de Infancia y Adolescencia

– Sergio Cebral, Presidente de la Federación Don Bosco

– Representantes de entidades,

– Educadores y educadoras, monitoras y monitores, amigas y amigos,

 

Muchas gracias por invitarme a participar en este «Espai de Somnis» con el que celebráis el 30 aniversario de la Federación de Centros Juveniles Don Bosco.

Me gusta mucho este lema tan inspirador que habéis elegido: Espacio de Sueños. Porque, efectivamente, el trabajo y trayectoria de la Federación Don Bosco, de las entidades y centros juveniles que forman parte, así como de las personas (responsables, educadoras, monitores…) , y las familias, que habéis participado o participáis en el espacio físico, relacional, afectivo y espiritual que representa Don Bosco está inspirado por un sueño, que aspiráis también a hacer realidad.

Un sueño inspirado en la vida, la fe y el espíritu de Juan Bosco, compartido por María Mazzarello, que fueron testigos de las duras condiciones en que, a mediados siglo XIX en Italia en plena revolución industrial, trabajaban y vivían los niños y niñas, adolescentes y jóvenes empobrecidos que estaban en las fábricas, en los calle o en las prisiones.

Inspirado por sus propios sueños, confrontado por esas realidades que vivió de cerca, y no conforme con ellas, Juan Bosco desarrolló, en oposición al sistema educativo represivo de la época, un sistema de renovación pedagógica, el Sistema Preventivo, implantándolo en los Oratorios salesianos que fueron la semilla de vuestros centros juveniles actuales.

Juan Bosco también fue también, en ese sentido, un precursor de la educación en el tiempo libre, en el ocio educativo, algunos textos del que han pasado a formar parte de la literatura sobre esta manera de trabajar con la gente joven.

Querría destacar especialmente de su pensamiento filosófico y educativo su idea de poner a la persona en el centro de la acción. A la persona en todas sus dimensiones, personal, familiar, social, espiritual… considerando sus inquietudes y necesidades, sus recursos y sus potencialidades, su barrio y su entorno, todas sus condiciones y condicionantes.

Y para eso pienso que es necesaria una cosa que sin duda Juan Bosco, como todas y todos vosotros, experimentó y practicó: la empatía hacia el otro.

Sentarnos frente a frente, mirarnos a los ojos, escucharnos y palparnos mutuamente el corazón, ponernos sus zapatos y caminar con ellas, aunque sea unos pocos pasos, para sentir las piedras que va encontrando en su camino, para que eso nos permite no solo comprender sus dificultades y sufrimientos sino también responder a ello de una manera más adecuada y efectiva.

Como dijo Juan Bosco, «Padre, Maestro y Amigo de los Jóvenes», «la base de toda educación es cuestión de corazón».

Las personas, los seres humanos, necesitamos de corazón y de piel, acariciarnos tanto con las palabras como con las manos, porque parafraseando a Juan Bosco, en referencia a los niños y niñas: no basta querer a los otros, es necesario que se den cuenta de que son queridos.

Y más en unos tiempos en que una parte importante de nuestra sociedad ha hecho bandera del individualismo y del materialismo, de la competencia y la competitividad, y del éxito rápido, fácil y a ser posible con el mínimo esfuerzo. En una sociedad que tiende a deshumanizarnos, a deshumanizar nuestras relaciones y nuestras vidas, y especialmente, las personas más debilitadas, empobrecidas o vulnerables.

La persona debe ser el eje central alrededor del gire toda nuestra acción. Y no solo la que hacéis desde la vertiente de la animación sociocultural y la intervención comunitaria, desde la educación no formal. También debe serlo para el sistema educativo, para la sanidad, para las políticas sociales, para la economía, para toda la acción política y de gobierno, o así lo considero yo.

Y además hay que hacerlo desde una perspectiva de igualdad en la diversidad y de plena inclusión, que ayude a todas las personas a que sean más estables más capaces y seguras, más autónomas, más libres, y por lo tanto, poder ser protagonistas de su vida y de su futuro.

Una inclusión que facilite y permita que en nuestra sociedad todos los lugares sean para todos y todas, de todas y todos; en el que cualquiera pueda estar en cualquier lugar, no un mundo en el que cada persona tenemos asignado un lugar determinado.

El sueño del que estamos hablando, como bien habéis señalado, es «hacer realidad un mundo mejor, en el que las personas llegan a ser lo que sueñan ser» y esto tiene una especial relevancia en relación a los niños y niñas, adolescentes y jóvenes con quien trabajáis en un proceso de construcción y desarrollo personal.

En mi opinión, tiene un extraordinario valor que tiene la tarea que realizáis desde el ámbito de la educación no formal y el ocio educativo, en favor de la educación y el desarrollo integrales de la infancia, la adolescencia y la juventud, para la formación de personas adultas sanas, críticas, maduras, responsables y solidarias.

Con vuestra tarea asociativa, estáis contribuyendo a hacer realidad el sueño de muchos niños y niñas, adolescentes y jóvenes, dejándoles una huella imborrable en su personalidad y vida, que además repercute positiva y generosamente en toda la sociedad, y por la que os quiero expresar reconocimiento y agradecimiento del gobierno valenciano.

Y lo hacéis con un trabajo del que son protagonistas, por ayudarlos a hacerse personas adultas, para que sean ellas y ellos quienes definan y construyan su proyecto de vida.

La Federación Don Bosco es sin duda una gran escuela de ciudadanía y de liderazgo, una escuela de valores, para aprender a hacer y a ser, por aprender a vivir y a convivir; fomentando también el compromiso personal, la solidaridad, el voluntariado y la vocación de servicio hacia los otros, especialmente hacia las personas y los sectores más vulnerables o con más dificultades de nuestra sociedad.

Quiero aprovechar para manifestaros la colaboración y apoyo de la Consejería de Igualdad y Políticas Inclusivas que, como seguramente sabréis porque me lo habréis oído decir en alguna otra ocasión, es para mí la consejería de la vida; porque se encarga de velar y cuidar de las personas en todas las etapas de la vida (la infancia, la adolescencia, la juventud, cuando son mayores…) , especialmente de las más vulnerables, y que trabaja por la igualdad entre las personas y por la plena cohesión e inclusión social.

Y especialmente del Instituto Valenciano de la Juventud (IVAJ) , con el que habéis trabajado y colaborado, entre otros cosas, para impulsar la aprobación de la Ley de políticas integrales de juventud, que tiene por objeto reconocer las actividades que se realizan en el tiempo libre desde el punto de vista de la educación no formal, fomentar la participación o impulsar la intervención de la juventud en la vida pública. Una ley que también pretende que los y las jóvenes sean protagonistas de su vida.

Por todo vuestro trabajo quiero agradeceros el valor de soñar y de hacer realidad un mundo mejor, un mundo más habitable, más amable y más feliz para todas y todos, un mundo en el que todos y todas quepan, en el que todas y todos cuidamos de todos y todas, sin excepción y en el que niños, niñas, adolescentes y jóvenes lleguen a ser lo que sueñan ser.

No dejáis de soñar nunca. Muchas gracias.

 

Mónica Oltra Jarque. Vicepresidenta del Consell y Consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas

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