Los Centros Juveniles Salesianos nos caracterizamos por una cuestión fundamental: el estilo salesiano o de Don Bosco. Dicho estilo se centra en cuidar a la persona, siempre desde cerca y con un acompañamiento personal, conociendo al destinatario/a o compañero/a y haciendo gala de nuestra acogida incondicional, donde todas las personas caben. Sin embargo, en ocasiones nos olvidamos de que, para poder llevar a cabo los objetivos de nuestra entidad, debemos ser conscientes que nos encontramos en un municipio con el cual tenemos el deber de interaccionar y darnos a conocer.

Si seguimos el ejemplo de Don Bosco en su época, encontramos que una de sus tareas para el bien de su obra era relacionarse con las administraciones públicas del entorno y mantenerlas informadas de su misión, para así poder colaborar en momentos puntuales, siempre y cuando beneficiara a ambos.

Con la intención de seguir este ejemplo, las entidades juveniles salesianas nos vemos en la obligación de interaccionar con nuestro entorno social y las administraciones que nos rodean. Para ello, desde la Federación Don Bosco de la Comunidad Valenciana hemos realizado un esfuerzo en difundir, fuera de nuestra zona de confort, esta realidad, estilo y aquello que podemos aportar al resto de sociedad. Siempre con una perspectiva apartidista. Esta es una labor que beneficia a todos, tanto a la propia Federación como a aquellos organismos con los que interaccionamos.

Ahora bien, hemos de ser conscientes que la vida y la esencia del trabajo de un Centro Juvenil Salesiano no se desarrolla a nivel autonómico, donde interviene la Federación, sino en el ámbito local. Por ello, nos encontramos en un momento en el que, en mi opinión, se nos presenta una oportunidad de acercarnos y que nos conozcan, y de esta forma poder descubrir aquello en lo que podemos aportar y recibir con respecto a nuestros municipios.

Hemos de ser conscientes que, tanto los órganos municipales como el voluntariado en nuestras asociaciones, son cuestiones temporales. Cambiará la persona responsable de la concejalía de juventud, cambiará el/la presidente/a de nuestra entidad, coordinadores/as, monitores/as e incluso el salesiano responsable del Centro Juvenil. Es posible que solo permanezcan en el tiempo los/as funcionarios/as del área de juventud (si los hubiera) pero no podemos hacer recaer la relación entre administración y Centro Juvenil en un/una trabajador/a público que ha de focalizar donde su responsable político le indique. Por lo tanto, nunca debemos dar una relación por consolidada y escudarnos en el “ellos/as ya nos conocen, si quieren algo vendrán”.

Para evitar distancias inadecuadas propongo que, a nivel municipal, intentemos acercarnos a nuestros ayuntamientos, consejos de la juventud o a otras entidades locales; que observemos, hablemos, establezcamos una relación y busquemos cosas a realizar en común sin descuidar nuestra propia actividad y estilo cristiano.

Si sabemos llevar a cabo esta tarea obtendremos un beneficio comunitario y, lo más importante, podremos seguir llevando el Estilo Salesiano a la sociedad, que es su lugar.

 

Miguel M. M.

Secretario de la Federación Don Bosco entre 2014 y 2018

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